Definición y Que Es
Masoquismo

La actitud de una persona masoquista busca placer a través del sufrimiento psicológico ya sea en forma de humillación o dolor físico, esto quiere decir que el individuo busca o desea infligirse a sí mismo o ha otra persona. El masoquista libera un sentido de culpa a través de situaciones que causan dolor y se convierten en una especie de castigo autoimpuesto a través del cual reparar ese sentimiento de culpa.

Masoquismo

En algunos casos, la persona masoquista que se encierra en una cierta realidad también puede adoptar el papel de una víctima sumisa. Un masoquista siente una enorme represión interna y altos niveles de frustración.

El ser humano se caracteriza por el masoquismo, vinculado al dolor y al sufrimiento. A pesar de referir o basarse en la sexualidad gran parte de la definición de esta palabra. Se han descrito y desarrollado comportamientos masoquistas fuera de esta área. Es decir, el masoquismo muestra la contradicción interna de aquellos que buscan un cierto placer a través del dolor, por ejemplo, a través de la humillación como se mencionó anteriormente.

Por otro lado, encontramos el masoquismo sexual como un trastorno psíquico que sufren ciertos sujetos, que obtienen placer sexual cuando experimentan sufrimiento. El origen del término proviene del nombre del escritor austríaco Sacher-Masoch (1835-1895), quien en sus novelas pone personajes que disfrutan eróticamente cuando están heridos. El masoquismo pertenece a un tipo de trastornos sexuales llamados parafilias.

Ser un masoquista es dejarse de lado para que otro pueda pasar por encima de usted de alguna manera. En la vida necesitamos asertividad para acomodar lo que queremos y descartar lo que no queremos.

Las características más sobresalientes de un masoquista son las siguientes:

  • Se culpan por todo, siempre piensan “es mi culpa, merezco el castigo”.
  • Cuando están cerca de alcanzar el éxito, se autolesionan para que las cosas salgan mal.
  • Las situaciones agradables, en lugar de celebrarlas, las menosprecian.
  • Construyen sus desgracias, buscan dolor y buscan el papel de víctima.
  • Se sacrifican para sentirse útiles.
  • Son falsamente humildes, porque tienen un componente narcisista.
  • Viven con el temor de que siempre habrá un final trágico para todo.