Definición y Que Es
Serigrafía

La serigrafía es el proceso de impresión más manejado en el mundo y es el estampado de un tejido a partir del uso de una malla y tinta. En cualquier material, es posible copiar un dibujo o una imagen que ha sido grabada apropiadamente en una matriz de alambres o metal

Serigrafía

En aquellas partes donde no hay imagen, se evita la transferencia de tinta a través del bloqueo generado por una emulsión o barniz. La malla se estirara en un marco y, por lo tanto, se optimizará el método de transferencia de la tinta al material receptor, y como ya se señaló anteriormente, donde no se requiere tinta, se usará un barniz para bloquearlo. En tanto, la presión que se ejerce sobre la malla será la que permitirá el estampado.

La serigrafía se instala como uno de los métodos de impresión más efectivos y también es uno de los que podemos encontrar cada día más como aparece en campañas publicitarias gráficas, en trabajos artísticos, ropa, objetos de metal y cerámica, botellas, etiquetas, entre tantos productos.

El concepto llegó a nuestro lenguaje como serigrafía, un término que se refiere a un proceso determinado que permite estampar una tela mediante el uso de tinta y una malla.

La impresión de pantalla, es un método que hace posiblemente reproduciendo una imagen en diferentes tipos de materiales sin perder calidad a pesar de las repeticiones del patrón.

La técnica se lleva a cabo con la transferencia de tinta a través de una malla que se estira en un marco, en áreas donde no debe ser sellado, un barniz bloquea el paso de tinta, los historiadores creen que la serigrafía surgió en la antigua China. A principios del siglo XX, la técnica comenzó a utilizarse en los Estados Unidos para crear anuncios publicitarios. Con los años también se hizo popular entre los artistas como una nueva forma de expresión.

En primer lugar, se enumeran los materiales necesarios para la impresión de la pantalla de inicio: la prenda que deseamos modificar; una plancha de ropa; lápices de colores diferentes (también conocidos como lápices de cera); un mínimo de dos hojas de papel, preferiblemente vegetales; un rallador de alimentos o un sacapuntas; tijeras o un cortador; cartón o tablero de madera; un contenedor de tamaño mediano, como una taza o un vaso.